Cada vez que se acaba un año, se me viene a la cabeza la frase “ya se acaba el (inserte aquí el año en cuestión)”, y, automáticamente, recuerdo la letra de un pasodoble de carnaval de Juan Carlos Aragón que escribió en 1999 diciéndole adiós al siglo XX. Desde ese año, todos los 31 de diciembre paso todo el día tarareándolo. Hoy me ha dado por escucharlo en vez de cantarlo y me ha dado miedo.

Le dijimos adiós al siglo XX con unas carencias y una insuficiencia que a día de hoy seguimos sin superar. Parece mentira pero no avanzamos. Otro año más y seguimos igual. La diferencia es que los campos de batalla son diferentes los de antes de los de ahora. Antes al enemigo lo veías venir de frente corriendo hacia ti escopeta en mano pero ahora ni siquiera tenemos eso; ahora el enemigo es el que dice representarte y nunca lo ves venir de frente. Nunca.

Hemos cambiado los escenarios pero la esencia inhumana es la misma.

¿Será el 2015 mejor? Si conseguimos en un año lo que llevamos siglos destrozando, mereceríamos el mayor de los premios (como por ejemplo recobrar la vergüenza que hemos perdido). Sólo recordad que el cuento del mesías ya lo sufrió el hombre una vez y mirad cómo hemos acabado; los mesías no existen y dejar la solución de nuestros problemas en manos de una persona no sólo sería absurdo sino que también sería una irresponsabilidad por nuestra parte.

Esperemos tener un feliz 2015 o, al menos, un poco mejor que el año que ya estamos viendo desde el retrovisor a lo lejos.

"Ya se marcha el siglo XX a la tumba de los tiempos,
y en su corazón caliente ha dejado un testamento:
doy al hombre la guadaña, segadora de la vida,
la bandera del dolor, la miseria prometida,
doy al huérfano de gloria un diablo verdadero,
el cañón de la victoria, los colmillos del dinero,
doy al mar los temporales, doy la ciénaga a la tierra,
y a los nuevos criminales doy el hacha de la guerra.
Doy el hambre a quien ya la tiene, 
doy la sed al pobre que viene con el alma desabrochada,
doy la ira a los corazones y a las nuevas generaciones doy las viejas cruces gamadas,
y en mi carreta de la muerte llevo conmigo para siempre de mi paso por este mundo:sangre,el vino, el pan, la palabra, la parla, alegría y la sangre del amigo, del hermano y del amor, de los cinco continentes.
Ya está sonando el tambor, maldito siglo que en paz revientes."

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