Al final…

Estaba sentado frente al segundo café de la mañana. Tenía en la mano el sobre de azúcar que la camarera le había dejado junto a la cucharilla. Tenía una frase impresa, anónima al parecer, que decía: “No te tomes la vida tan en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella”. Odiaba…