“Para quedarme a vivir…”

Una canción donde quedarme a vivir: Lápiz y tinta. Un lugar donde quedarme a vivir: la Alameda de Cádiz. Una persona donde quedarme a vivir: mi madre. Un olor donde quedarme a vivir: el del jazmín. Un libro donde quedarme a vivir: El sueño de un hombre ridículo. Un escritor donde quedarme a vivir: Luis…

Estado de alerta

Llevamos toda nuestra vida en estado de alerta. Nos sentimos en peligro a cualquier nivel, físico o psicológico. Parece ser que todos se han puesto de acuerdo en que temamos por nuestra vida. Si no es el terrorismo, son políticos por encima del bien y del mal, egoísmo, maldad, montes ardiendo…cualquier situación que te haga…

¿Eres feminista?

¿Que si soy feminista? Claro que lo soy, de hecho creo que es un deber como mujer el serlo. No quiero decir que no haya hombres que no se consideren feministas, los hay, pero ni voy ni quiero entrar ahí. Sólo voy a referirme a las mujeres que luchan por las mujeres de la forma…

Sobre héroes y villanos

Hoy me hablaba un compañero de una serie de dibujos animados (¿se siguen llamando así?) que le dedicaban un capítulo al sentido de la vida. El final del capítulo (spoiler) venía a decir que no existía ningún “sentido de la vida”. Él me dijo que no era muy apropiado para niños, pero mi respuesta fue…

Ritmos

Nunca he sabido muy bien qué marca los ritmos. Y un claro ejemplo es que siempre llego tarde a todo y a todos. Soy puntual pero sólo cuando sé que alguien me espera. Sin embargo, llego tarde a películas, llego tarde a libros, llego tarde a personas y, a veces, llego tarde a mí misma.…

Martina y el tiempo IV

«¿Te imaginas que me enamoro?». Era Martina la que hablaba con su otro yo, con la Martina racional, la Martina que no quería creer. Le gustaba ponerse a prueba, plantearse preguntas que le daba miedo responder. Sí, esto también tenía que ver con el tiempo. Decían que el amor ralentiza el tiempo. Ella nunca lo…

Meras promesas

“Había alcanzado la mitad de mi vida, la edad de las meras promesas se había acabado; ahora se trataba de ratificarlas y responder de mí mismo o desistir definitivamente”. El mundo de ayer, S. Zweig.   Estás leyendo una tarde de domingo, con más pena que gloria, intentando aparcar los pensamientos que te rondan desde…

Martina y el tiempo III

En algún momento se rompió un eslabón. Martina siempre llevaba esa cadena en el cuello, fue un regalo de su abuela y no se quería desprender de ella. Pero sin esperarlo, se cayó al suelo y pudo ver uno de los eslabones abiertos. Intentó arreglarlo con los dientes pero lo único que consiguió fue romperlo…

Enlazando

Cuando abrió los ojos notó el sol de agosto sobre su cara. Tenía el pelo sobre la frente, y estaba teñido de rojo. Intentó apartárselo pero sólo entonces se dio cuenta de que tenía las manos amarradas a un tronco que estaba sobre el suelo. La angustia se hizo con cada uno de los poros…